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Ona Hotels & Apartments ha protagonizado un crecimiento espectacular en los últimos años. Baste una cifra: en 2025, último ejercicio cerrado, la cadena de la familia Barrau alcanzó una facturación cercana a los 200 millones de euros, un 34% más.

Asimismo, el ejercicio precedente entró en el top 10 de cadenas hoteleras con más habitaciones, todo un hito.

Ahora bien, la firma se ha equivocado con su experiencia al frente del hotel Don Juan de Lloret de Mar (Girona), el mayor de Cataluña. Lo gestionó durante dos veranos, pero con algunos lunares, según directivos críticos.

Finalmente, ha terminado fuera de la explotación por la vía exprés, con un deshonroso burofax. Asimismo, ha trascendido que la marca conspiró contra la propiedad --la histórica familia Aceña-- con la ayuda de uno de los consejeros: Josep Ibern, que en su día presidió Caixa Laietana, hoy integrada en BBVA.

Una maniobra mal calculada que ha terminado con cadena y consejero alejados del activo. Una auténtica oportunidad perdida.