El jefe de la UME, Francisco Javier Marcos
La presencia de la Unidad Militar de Emergencias (UME) en Barcelona y otras diez ciudades españolas para promover la donación de médula ósea es una iniciativa necesaria, útil y digna de elogio.
La campaña se está llevando a cabo del 16 al 23 de septiembre, tiene por lema "dona médula, dona vida" y, en su edición de este año, se ha instalado en la plaza del Portal de la Pau capital catalana, donde ayer recibió la visita de la consellera de Salud, Olga Pané.
Con un amplio programa de información y actividades, UMEdula —así se llama la iniciativa— demuestra, una vez más, el gran valor social de este cuerpo del Ejército.
Más allá de su labor insustituible ante catástrofes naturales, tales como inundaciones e incendios —entre otras—, la UME vuelve a situarse, de nuevo, en la primera línea del servicio público.
Al combinar la divulgación médica con actividades comunitarias, la UME no sólo conecta con la sociedad civil desde el altruismo, sino que reafirma que la vocación militar es, en su sentido más noble, una herramienta para salvar vidas.