La detención de dos entrenadores vinculados al Joventut de Badalona por presunto acoso sexual a menores sacude el corazón de un club históricamente reconocido por su trabajo con la cantera.
La entidad ha reaccionado con rapidez al escándalo, suspendiendo de forma cautelar a los dos implicados y activando sus protocolos internos, recordando además que el segundo de ellos llevaba apenas unas semanas en el cargo, carecía de antecedentes penales y su arresto se ha producido antes de su incorporación.
La Penya ha tomado cartas en el asunto tan pronto como ha tenido conocimiento de los hechos. Sin embargo, aunque la investigación de uno de los casos se remonta a una etapa anterior, la coincidencia de dos técnicos señalados obliga al club a auditar de inmediato sus filtros de selección y control para garantizar que no se repita algo así.
El Joventut debe afrontar este episodio con colaboración absoluta con la justicia, máxima transparencia hacia las familias y ninguna autocomplacencia: la protección de la infancia está por encima de cualquier escudo.
