La Comisión Europea no da su visto bueno al proyecto de la ley del taxi de la Generalitat de Cataluña.
En un dictamen más técnico que de gran trascendencia ideológica, Bruselas recuerda que el Govern catalán no puede ignorar el derecho comunitario ni imponer registros y controles locales a plataformas digitales amparadas por el mercado único de la Unión Europea.
El pronunciamiento congela la tramitación del texto en el Parlament y deja la norma bajo la amenaza de un eventual expediente de infracción.
Toca encajar el varapalo de Bruselas, abrir turno de enmiendas y aligerar la carga regulatoria sobre las intermediarias digitales.
