El próximo 2 de septiembre se celebra el Día de Ceuta en uno de los momentos más delicados de su historia reciente. Sobran los motivos para salir a la calle a mostrar solidaridad con los ceutíes, y así se hará en multitud de puntos de España.
Sin embargo, en Barcelona la cita llega envuelta en el caos, con dudas sobre la ubicación y acusaciones de instrumentalización política. Un embrollo que se podría haber evitado si la entidad de referencia de los ceutíes en la capital catalana, Casa de Ceuta en Barcelona, presidida por Rafael Corral, hubiera dado un paso al frente para liderar la convocatoria.
Al ponerse de perfil y asistir solo a título particular, la iniciativa ha terminado en manos del PP y Vox, con el lamentable riesgo de convertir en un acto partidista lo que tendría que haber sido una gran muestra de apoyo transversal.
Un simple comunicado en el que se aclare si la manifestación tendrá lugar en la plaza de Sant Jaume o en Cataluña —las dos ubicaciones que están sobre la mesa— bastaría para poner algo de orden. Todavía están a tiempo de rectificar.
