El discurso político de Mónica García al frente del Ministerio de Sanidad choca con la realidad de su mala gestión y sus cifras económicas.
Y es que los datos relativos a su ejecución presupuestaria muestran que, bajo el mandato de la ministra de Sumar, la cartera sanitaria ha dejado sin ejecutar más de 500 millones de euros en un periodo de dos años.
En un sistema de salud con serias deficiencias estructurales, resulta incomprensible e injustificable que una partida presupuestaria tan importante siga aún en los cajones de la Administración.
Y es que el Ministerio de Sanidad ha caído al puesto 12 de los 22 departamentos del actual Gobierno de Pedro Sánchez, con una ejecución acumulada del 84,1% en 2024 y 2025, según revela el Informe Especial del Instituto Coordenadas.
Resulta paradójico que una dirigente defensora de la sanidad pública como García muestre tales carencias operativas en la ejecución de los recursos disponibles.
Mientras los profesionales del sector denuncian la falta de medios, la sobrecarga asistencial y las largas listas de espera sanitaria en España, la incapacidad para transformar el crédito asignado en inversiones reales proyecta una preocupante imagen de ineficacia administrativa.
