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La ministra de Sanidad, Mónica García, evidenció ayer su desconexión de la realidad y su alarmante falta de empatía con la ciudadanía de Ceuta al asegurar que "no hay un colapso sanitario" en los hospitales de la ciudad desde el asalto masivo de la frontera por parte de miles de migrantes procedentes de Marruecos del pasado 30 de julio.

Más de dos semanas después del suceso, la ministra tuvo a bien desplazarse ayer a la localidad para dar explicaciones sobre el área que le compete. Pero sus palabras no contribuyeron a calmar los ánimos de quienes sufren las consecuencias de la repentina masificación de la ciudad y, obviamente, de todos sus servicios asistenciales.

Lejos de admitir la realidad y la gravedad de la situación, la mandataria de Sumar se limitó a decir que "algunos lugares están especialmente tensionados", como las urgencias o las plantas de medicina internas y quirúrgicas.

García cifró incluso en unos 5.800 los migrantes atendidos en los hospitales ceutíes en los últimos 15 días. Una cantidad elevadísima, si se tiene en cuenta que Ceuta tiene alrededor de 80.000 habitantes.

Resulta inadmisible que la ministra niegue el evidente colapso, al tiempo que reconoce el "sobreesfuerzo de los profesionales", a quienes agradece su labor. Triste y deplorable consuelo para los sufridos sanitarios que, desde hace 17 días, sufren en sus carnes la tensión por la desmesurada sobrecarga de trabajo, y la falta de medios, que denuncian.