El balance de la última década (2014-2024) sobre la labor de las fundaciones especiales surgidas tras la reestructuración de las cajas de ahorros deja en muy buen lugar a muchas de ellas. En especial, a la Fundació Catalunya-La Pedrera, que se ha consolidado como uno de los pilares de ese impacto social en Cataluña.
Según datos de la Generalitat, de los 699,31 millones de euros destinados a obra social por las siete fundaciones especiales de la región, más de la mitad —un 55,6%, equivalente a unos 388 millones— lo aportó la Fundació Catalunya-La Pedrera.
También fueron destacables, no obstante, las aportaciones de otras entidades, como la Fundación Especial Antiga Caixa Terrassa, con el 32,8%, o la Fundación Pinnae, con el 5,5 %, entre otras.
Los proyectos desarrollados en este período pueden agruparse en cuatro ámbitos: la asistencia social y la cooperación al desarrollo (47,7%); el fomento de la educación y la cultura (42,1%); la protección del patrimonio natural y del paisaje (5,4%), y el impulso de la investigación y del pensamiento crítico (4,8%).
Destacaron acciones como, por ejemplo, las dirigidas a la inserción de personas con discapacidad, los servicios para personas mayores, las actividades en auditorios y centros culturales, los centros educativos, o las actividades de ocio en familia y espectáculos.
Fundació Catalunya-La Pedrera ha demostrado su valor social con hechos y cifras. Su implicación en la cohesión y el progreso de la sociedad catalana es, al igual que en otros casos, digna de elogio.
