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El presidente de Foment del Treball ha vuelto a dar muestras de su liderazgo. La gran patronal catalana se ha situado una vez más a la cabeza de la manifestación en un asunto por completo trascendental, como es la pervivencia de la actividad de las centrales nucleares en Cataluña.

Sin tiempo que perder, Josep Sánchez Llibre ha aprovechado la publicación de la Orden Ministerial que prolonga la actividad de la central de Almaraz, más allá de lo reflejado en el calendario de cierre de estas plantas, para insistir en la necesidad de abrir un debate en torno a la revisión de este cronograma. El próximo cierre de los tres reactores albergados por las instalaciones de Ascó y Vandellós pone en peligro el desarrollo y la competitividad de la industria del territorio y amenaza con convertir a Cataluña en un caos energético.

No ha importado que la patronal ya se expresara al respecto y en similares términos hace apenas un mes, cuando el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) emitió un informe favorable a prolongar las operaciones en Almaraz hasta 2030. Consciente de la trascendencia para el futuro socioeconómico de Cataluña, Foment no quiere dejar que el asunto pierda relevancia y foco conforme pasen los días y las semanas y otros temas de la actualidad lo eclipsen.

La industria lo tiene claro: es aquí y es ahora; es ahora o nunca. En esta historia existen puntos de no retorno y el daño de atravesarlos sin haber modificado el panorama resulta prácticamente imposible de restañar.

El carácter de líder lleva implícito ser firme en las ideas que se defienden, valiente para dar el primer paso e insistir más cuanto más importante sea la causa, con el objetivo de que el resto se dé cuenta de su trascendencia. De nuevo, Sánchez Llibre ha sido el primero en arriar la bandera. Y hay pocas dudas de que el resto irá tras de sí. Hay demasiadas cosas en juego.