Nunca son sencillos los relevos en la presidencia de las grandes compañías. Pero si, además, éstos se producen en un contexto de crisis interna, el desafío presenta una complicada combinación entre lo diabólico y la máxima exigencia. Es precisamente eso lo que ha hecho Ángel Simón desde que asumió la presidencia de Indra: dar lo mejor de sí mismo para sacar al fabricante de sistemas de Defensa y tecnología de un notable atolladero. Y a fe que lo ha conseguido.
La respuesta del mercado acostumbra a ser inequívoca en estos casos. Con la misma decisión que castigaron al valor por los episodios en torno a la resistencia de Ángel Escribano a dejar su cargo, que sumieron a Indra en la más absoluta incertidumbre, los inversores han premiado la labor de Simón en los poco más de cuatro meses que acumula en el cargo.
Tiempo que ha sido suficiente para devolver a la compañía a los máximos históricos que lucía en bolsa antes de que las cuitas al hilo del proyecto de fusión con EM&E y el conflicto de interés que generó los hicieran añicos. Y es precisamente en uno de los grandes aciertos de Simón en los que se cimenta tan notable reacción bursátil.
Se trata de la elección de Josep Maria Recasens como primer ejecutivo. El exnúmero uno de Renault en España ha tardado poco tiempo en proyectar al exterior la imagen de que es la persona adecuada para reconducir la nave de una de las empresas más importantes del país desde el punto de vista estratégico. Y, además, en un momento crucial para la industria, en pleno rearme de las economías occidentales derivado de la escalada de las tensiones geopolíticas.
La fórmula de Recasens, potenciar los factores diferenciales de Indra y su independencia tecnológica, ha convencido plenamente a los inversores incluso antes de que todo ello quede plasmado en el plan estratégico en el que trabaja desde su llegada al cargo, a finales del pasado mayo.
No era de por sí sencillo salir de la encrucijada en la que se había visto inmerso el grupo Indra. Menos, en tiempo récord. La subida próxima al 45% en bolsa en apenas unas semanas ilustra mejor que nada el mérito que los inversores conceden a la misión.
