Tras lo que imaginamos como semanas de trabajo arduo, largas conversaciones con la almohada y reflexiones difíciles sobre las consecuencias de una mala gestión, a Ernest Pérez-Mas no le ha quedado más remedio que recurrir al refranero: si no puedes con el enemigo, únete a él.
El fundador de Parlem ha terminado votando a favor de la operación que entrega el control de la teleco al fondo Inveready y a la familia propietaria de Mayoral. El 99,97% de respaldo en la junta extraordinaria certifica la claudicación de un ejecutivo que intentó por todos los medios frenar una conversión de deuda que lo diluye en el accionariado y le resta todo el poder en el consejo. La maniobra salva a la compañía del concurso tras años de pérdidas abultadas, expansión a golpe de crédito y un cambio de ciclo financiero que estranguló su balance.
No deja de resultar una paradoja casi poética que la gran operadora nacida al calor del clima político del procés, alimentada por el sentimiento de pertenencia, termine rescatada por el capital de una familia malagueña. Toda una lección de realismo comercial y una prueba más del desacierto que fue aquel lema del Espanya ens roba, cuando, al final, ha sido España la que les ha salvado.
