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De segurata a alcalde (pasando por el trullo)

Dionisio Rodríguez Martín, en arte El Dioni (Madrid, 1949), se ha cansado de llevar una vida de perdulario y quiere presentarse a alcalde (por Vox, aunque aún no está claro si ha recibido la oferta o si solo es un desiderátum por su parte) de su pueblo, El Molar, Madrid, cerca de la Sierra.

Nadie sabe de dónde ha salido semejante idea peregrina, pero parece que el Dioni habla en serio: ¿se lo habrán pedido sus vecinos al darse cuenta de que están ante un hombre de bien que merece una segunda oportunidad?

La verdad es que el Dioni ha tenido ya un montón de segundas oportunidades. Tras su célebre robo de un furgón blindado, se fugó a Brasil, donde, según propia confesión, se gastó toda la pasta en putas y cocaína (este hombre, siempre con la verdad por delante).

Tras su extradición a España y unos cuantos añitos a la sombra, decidió monetizar su personaje de canalla simpático, si bien birojo, apareciendo en diversos programas de la televisión nocturna a hacerse el gracioso (objetivo conseguido a medias).

Asimismo, probó suerte en la restauración con tres locales (uno de ellos en el Molar), ingeniosamente titulados La cueva del Dioni, El caco Dioni y El rincón del Dioni.

Artista ecléctico donde las haya (lo mismo te robaba un furgón blindado que te montaba unas tabernas o interpretaba un papel secundario en la cuarta entrega de las aventuras de Torrente) y supuestamente animado por la canción que le dedicó Joaquín Sabina (siempre a la que salta para hacerse el alternativo), "Con un par", al Dioni le dio por cantar y consiguió grabar dos discos para el prestigioso sello Libélula: "Con un par, sí, pero…" y "Todo sobre mi furgón", título de resonancias almodovarianas.

Dijo el Dioni que siempre había deseado cantar, pero sus discos, extrañamente, no se encaramaron a lo alto del hit parade nacional.

Su paso por la literatura, que también exploró, se reduce a un libro titulado Yo robé un furgón blindado, que tampoco llegó a los primeros puestos de la lista de los diez libros más vendidos de The New York Times.

Llevábamos un tiempo sin saber nada de él y ahora nos sorprende a todos (o no) con su intento de meterse en política, animado tal vez por el éxito de la película de Santiago Segura Torrente presidente.

No es de descartar que nuestro hombre tenga también en mente a Jesús Gil y Gil y su fiel Cachuli, sujetos atrabiliarios en su línea que también eran bastante amigos de lo ajeno.

Falta por ver si Santiago Abascal lo acepta como uno de los suyos, pero la falta de sentido del humor en Vox me lleva a dudar de ello.

Tampoco sé qué tiene en la cabeza este hombre para el Molar, el pueblo de su madre en el que lleva refugiado varios años.

Por no saber, no sé qué confianza puede despertar entre los habitantes del pueblo un tipo que se hizo famoso como ladrón, pero reconozco que el Dioni es un pionero en lo suyo: lo normal es que un alcalde adopte una posición de respetabilidad y que luego se descubra que metió la mano en las arcas municipales hasta el fondo, pero este método a la inversa es inaudito.

Seguiremos informando. O no.