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Anna Navarro, también conocida como Anna Schlegel o Anna Papallona, por su usuario de Instagram, renunció ayer a su escaño en el Parlament.

El fichaje estrella de Junts para las elecciones catalanas de 2024 pone punto y final, así pues, a dos años de legislatura, en los que su papel ha transitado entre lo discreto --en contra de lo que cabría esperar de una Creu de Sant Jordi-- y lo polémico, con más salidas de tono de las esperadas.

Carles Puigdemont apostó por ella directamente como número dos en las listas del partido, pero nunca ha ejercido como tal, siendo escondida por sus compañeros ya en la campaña, donde enseguida se notó su falta de rodaje, y posteriormente en el grupo parlamentario.

La empresaria tecnológica, con una dilatada trayectoria en Silicon Valley, seguirá vinculada a Junts, aunque fuentes internas aseguran que regresará a EEUU, donde residió durante más de treinta años antes de ser diputada.

Vuelve donde triunfó, así pues, tras no haberse adaptado al Parlament en dos años de legislatura.

Dos años, por cierto, muy complicados para Junts.