Carlota Pi, coFundadora y CEO en Holaluz
Después de atravesar el año más complicado de su historia, con el concurso de acreedores sobrevolando su futuro, Holaluz no encuentra fin a sus problemas. Concluido un tortuoso proceso de reestructuración financiera, que ha derivado en la pérdida de la condición de primer accionista por parte de los socios fundadores, la compañía se enfrenta ahora a un proceso de inhabilitación por parte del Gobierno para ejercer como comercializadora energética.
Holaluz se vio involucrada de lleno en la crisis generada en este segmento por la elevada volatilidad de los mercados, como consecuencia de la invasión de Ucrania por parte de Rusia. Desde entonces, la empresa que preside Carlota Pi se ha visto atrapada en un laberinto en el que no es capaz de encontrar la salida.
Tras la búsqueda desesperada de alternativas de financiación en 2025, el aterrizaje del fondo Icosium vino de alguna forma a contener el tsunami que amenazaba la viabilidad de la empresa. Sin embargo, pese a la mejora de los resultados y la amortización de parte del pasivo, el escenario no se ha despejado lo suficiente para que Holaluz está en la mejor disposición para afrontar lo que llega.
Entre otras circunstancias, nuevas turbulencias como consecuencia del incremento de las tensiones en Oriente Medio, el ataque de EEUU a Irán y la consecuencia subida de los precios energéticos. En medio de todo esto, el Ministerio de Transición Ecológica prepara el terreno para la inhabilitación y el preceptivo traslado de clientes a una comercializadora de referencia. Una vez más, a vueltas con la gestión; prácticamente lo único que no ha cambiado en Holaluz durante los últimos trimestres.