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Jordi Turull ha protagonizado este viernes una jornada de dura ofensiva verbal tanto en la red social X como en TV3, combinando la descalificación personal con un cuestionamiento sistemático del sistema institucional.

El secretario general de Junts ha tachado de "miseria y frivolidad" que el ministro de Transportes, Óscar Puente, haya sugerido que el regreso de Carles Puigdemont pese a que el Supremo le mantenga la orden de detención sería "un gesto de liderazgo político".

Al responder a un análisis estratégico con ataques personales, el dirigente de Junts rebaja el nivel de la discusión pública y rehúye debatir la asunción de responsabilidades de su espacio político.

Además, ha descartado mantener contactos con el PSOE tras el fallo del Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) que avala la amnistía, alegando que no tiene sentido hacer "comedias".

Sobre esto, ha atribuido en exclusiva a la firmeza de Junts y a su bloqueo inicial de la norma a principios de 2024 el éxito del dictamen europeo, obviando el papel del resto de fuerzas políticas, como los socialistas, a pesar de que sin estos no se hablaría siquiera del regreso del expresidente de la Generalitat.

Mientras tanto, los herederos de Convergencia siguen sin ofrecer visos de que reconsideren su estrategia de bloqueo sobre carpetas fundamentales para Cataluña. Y siguen dando la espalda a negociar la condonación de la deuda del FLA y una nueva financiación para Cataluña.

El político indultado ha rechazado "mezclar carpetas" y ha cargado contra el "café para todos", priorizando el perfil propio y el conflicto por encima de todo.