Pila amarilla para la presidenta de la DO Cava, Marta Vidal
Marta Vidal, presidenta de la DO Cava y máxima ejecutiva de Vallformosa, se enfrenta a su primera prueba de fuego en el cargo con todas las miradas del sector viticultor puestas en sus movimientos.
A pesar de haber insistido en que su labor institucional y las decisiones comerciales de su bodega viajan por vías separadas, la realidad de la vendimia ha difuminado esa frontera.
Mientras el resto de las grandes firmas del sector ya han movido ficha para reorganizar sus planes de aprovisionamiento ante los desajustes de stock y la sequía, Vallformosa está siendo la más rezagada en comunicar sus planes a los proveedores, haciéndolo "tarde y a cuentagotas".
Los viticultores sospechan que la bodega de la presidenta estira los plazos para medir el impacto del calor extremo en la cosecha y evitar recortes drásticos que dañen su imagen pública. Con los precedentes de haber pagado la uva en la franja baja del sector el año pasado y a las puertas de que el Incavi publique los costes oficiales de las tres principales uvas de la do, la estrategia de Vidal se vigila con lupa: en plena crisis del cava, cada paso de su empresa se lee como un mensaje para todo el sector.