Gerardo Pisarello
Barcelona en Comú sigue en caída libre, según reflejó ayer el barómetro municipal en su sondeo para las elecciones de 2027.
La formación que irrumpió de la mano de Ada Colau en 2015, haciéndose con la alcaldía, no ha dejado de perder apoyo desde entonces. En 2019 ya necesitó los votos de Manuel Valls para repetir en el cargo, y en 2023 perdió definitivamente el ayuntamiento, hoy en manos de Jaume Collboni.
Colau aguantó poco en la oposición, y pese a que intentó burlar el reglamento interno de los Comuns para volverse a presentar, al final acabó aupando a su exnúmero dos, actualmente secretario de la mesa del Congreso de los Diputados, Gerardo Pisarello.
Este profesor hispanoargentino tuvo que ganar en las primarias al excéntrico Bob Pop, a quien proyectar las vergüenzas de sus compañeros de partido no acabó de salirse del todo bien, y será el alcaldable el próximo mes de abril, aunque las expectativas son cada vez más bajas.
La formación, que un día convirtió a la capital catalana en su feudo, apenas sería la tercera fuerza en el consistorio, tras Collboni y la concejal de ERC Elisenda Alamany. La intención de voto directa ni siquiera llegaría al 5%, según el citado barómetro municipal.
La Aliança Catalana de Jordi Aragonès, que sería la gran novedad y ya se sitúa cuarta, por delante de la CUP, el PP, Vox y Junts, le pisa los talones.
Pisarello, asimismo, suspende en el apartado de valoración de líderes, quedando incluso por debajo del líder de Junts Jordi Martí Galbis.
Un candidato, en definitiva, abocado al fracaso.
Aunque este escenario es extendible al resto del partido, que también baja, por ejemplo, en las encuestas al Parlament, donde de los seis diputados que tienen ahora apenas repetirían cuatro.
Parece lógico que muchos se pregunten por qué una formación como los Comuns, con tan poco apoyo, tiene tanto poder.
No solo en Cataluña, sino también en España, donde controlan el Ministerio de Cultura a través de Ernest Urtasun, y el grupo parlamentario de Sumar a través de su portavoz Aina Vidal.