Días después de que Barcelona iluminara el mundo entero con la visita del Sumo Pontífice a la Sagrada Familia y a otros puntos clave de la Ciudad Condal, el Arzobispado ha aterrizado en la polémica por un conflicto que pocos se explican: la destitución fulminante de Jordi Bachs, director general de la Fundación Privada Sant Pau.
Su salida fue abrupta, no explicada, y ha dejado a la entidad social descabezada. Lo peor es que se produjo días antes de que el recinto modernista del Hospital de Sant Pau albergara parte de la presentación de la salida del Tour de Francia en Barcelona, junto a la Sagrada Familia. Esa presentación la había preparado Bachs con sumo esmero.
Alguien en la Muy Ilustre Administración (MIA), patronato que gobierna la Fundación Privada, calculó mal y no quiso esperar a que empezara la Grande Boucle para indicar la puerta de salida a Bachs. Se asumió un riesgo intolerable, pues la capital catalana se jugaba, de nuevo, el prestigio.
Finalmente, y pese al mal paso del cabildo catedralicio, el Tour ha sido un éxito en Barcelona.
