Comprar un billete a través de Omio puede parecer una experiencia eficaz y atractiva pero, en ocasiones, puede acabar siendo justo lo contrario.
Su plataforma, rápida y sencilla, está concebida para simplificar la vida de los viajeros al centralizar trenes, autobuses y aviones en una sola pantalla. El proceso de compra resulta fácil. Pero sus derivadas pueden dejar mucho que desear. Sobre todo, cuando las cosas no salen como estaban previstas, como en el caso de las devoluciones.
Así lo relata Consumidor Global en un reportaje con testimonios de usuarios descontentos con Omio. Y es que la plataforma, que permite comparar y hacer reservas, no da a los pasajeros opciones claras ni herramientas adecuadas para cancelar o modificar viajes.
Algunos de ellos, incluso, denuncian no haber logrado sus reembolsos o cambios, así como la imposibilidad de contactar con persona alguna para solventar el problema. Y es que, ante cualquier incidencia, Omio puede limitarse a redirigir al cliente hacia el operador final, eludiendo su responsabilidad en el asunto.
Según la investigación, la compañía deriva pasajeros a la compañía operadora, y ésta los devuelve a Omio, argumentando que el billete no se adquirió en su web oficial. Tanto es así que se han dado casos de viajeros que compraron billetes para rutas ferroviarias que llevaban semanas suspendidas por obras, o con códigos QR defectuosos, por ejemplo.
