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La Generalitat de Cataluña ha recibido tras más de un año de espera el visto bueno ambiental para llevar a cabo su proyecto PLEMCAT, su controvertido plan de instalar un parque de energía eólica en el mar en pleno golfo de Roses (Girona), a pesar del rechazo vecinal y de plataformas ecologistas.

La idea ha recibido el beneplácito del Ministerio para la Transición Ecológica del Gobierno, que ha dado su consentimiento a través de una declaración de impacto ambiental favorable.

Esta iniciativa experimental permitirá instalar tres aerogeneradores flotantes en plena Costa Brava, en la comarca del Empordà, una zona de alto interés natural y paisajístico, y un polo de atracción turística.

El PLEMCAT, según defienden sus impulsores, no es un parque comercial al uso, sino un demostrador tecnológico. Su objetivo es, a priori, validar soluciones técnicas, operativas y ambientales antes de dar el salto a instalaciones de mayor escala. Es decir, un banco de pruebas antes de abrir la puerta al despliegue de la energía eólica marina en Cataluña.

Su extensión será de unos 7,8 kilómetros cuadrados, y estará alejada a unos 26 kilómetros de la costa. Una distancia que pretende reducir, en parte, su impacto visual y en el medio ambiente, con tecnología flotante en vez de estructuras fijas. Aunque todavía se desconocen sus detalles concretos y su calendario de implantación.

El proyecto suscitó, desde su inicio, un lógico y notable rechazo entre los vecinos y entidades como SOS Costa Brava. Unos recelos que no comparte la Generalitat, cuya portavoz, Sílvia Paneque, sostuvo ayer que la iniciativa es "razonable y prudente", y que puede atraer a empresas del sector. El tiempo dirá si sus detractores tienen razón al denunciar una presunta "industrialización del mar", como aseguran.