Pila roja para Rosa Pujol

Pila roja para Rosa Pujol

Examen a los protagonistas

Rosa Pujol

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La alcaldesa de Aitona, Rosa Pujol, hizo oficial su fichaje por el PSC el pasado mayo, días después de la visita al municipio ilerdense del conseller de Presidencia de la Generalitat, Albert Dalmau, en la que se acordó destinar cuatro millones de euros a rehabilitar el puente del pueblo.

Lo que puede parecer un win-win --pues la infraestructura, en efecto, está en muy mal estado, era una demanda histórica de los vecinos del municipio ilerdense y el Govern asumirá la planificación del proyecto y el coste de su ejecución-- esconde, según detallan a Crónica Global fuentes locales, una decidida voluntad de perpetuarse indefinidamente en el poder.

Pujol accedió a la alcaldía en 2010 tras una moción de censura y ha encadenado hasta cuatro mayorías absolutas en las sucesivas elecciones municipales, siempre de la mano de partidos o plataformas independentistas. Ella misma admitió, cuando se comunicó su cambio de chaqueta, que buscaba con él "ampliar influencia institucional".

Y lo que podía quedarse solo en un hábil movimiento por parte de los socialistas de seguir consolidándose en la comarca, una zona castigada entre la degradación física y la fuga de sus jóvenes, ha acabado quedando como una maniobra de la también vicepresidenta cuarta de la Diputación de Lleida para, explican, "ganarse una buena jubilación".

Esta alcaldesa de pueblo echó de su despacho de muy malas formas a los profesionales de este medio que quisieron preguntarle al respecto durante una visita al municipio, en la que también se constató el malestar por los impagos a sus proveedores del fundador de Mediapro Tatxo Benet, que montó una empresa de fruta en la localidad.

Y cabe recordar, en cualquier caso, que Pujol ya protagonizó una sonada polémica en 2019, recogida por este medio, tras echar de las fiestas del pueblo a dos vigilantes de seguridad únicamente por ser mujeres.