Jordi Martí Galbis se impuso ayer con autoridad en las primarias de Junts para elegir su candidato a la alcaldía de Barcelona en las próximas elecciones municipales.
El heredero de Xavier Trias al frente del grupo municipal de los posconvergentes doblegó a los otros tres candidatos en un proceso interno que tiene pocas lecturas más allá del revés de la militancia de Carles Puigdemont, que hubiera preferido que ganara cualquier otro.
Jordi Martí se presenta como una opción moderada, que puede conservar parte de los votos que no independentistas prestaron a Trias en 2023 pero que deberá lidiar con el auge de Aliança Catalana, que el pasado viernes oficializó su apuesta por Jordi Aragonès para los comicios locales.
Por lo pronto venció a nivel interno pese a las múltiples maniobras de Puigdemont y el resto de la cúpula de Junts para que, primero, se retirara, y, segundo, las bases apoyaran a otra precandidatura.
Tiene un año para hacer campaña, darse a conocer y explicar su propuesta.
Aunque el contexto no lo pondrá nada fácil teniendo en cuenta que el partido hace tiempo que no pasa por su mejor momento, más bien al contrario, por mucho que lo quieran maquillar.
