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Aliança Catalana (AC) ya tiene candidato para ser alcalde de Barcelona en las elecciones municipales de 2027. Se trata de Jordi Aragonès, que ayer presentó su proyecto independentista, identitario y excluyente en la ciudad, en la cual se ha empadronado recientemente, tal como explica hoy Crónica Global.

El acto, celebrado en uno de los escenarios creados y preferidos del nacionalismo —el Born Centre Cultural— sirvió para conocer de primera mano el estrambótico y alarmante ideario de la formación, que por primera vez se presentará en la capital.

En su discurso, Jordi Aragonès cargó contra la "inmigración descontrolada" —a la que atribuyó, por ejemplo, la crisis de vivienda, un problema sobre el cual no ve necesario construir más—, y coincidió con el resto de formaciones nacionalistas en su exigencia de que Cataluña tenga las competencias en extranjería.

En la misma línea, el alcaldable de Aliança Catalana —procedente de una acaudalada familia del Maresme, y primo del expresidente de la Generalitat Pere Aragonès (ERC)— anunció su propósito de implantar "un control que acredite la estima a Cataluña" de los nuevos policías, al considerar que, sin ella, no se puede defender a los catalanes.

Las ocurrencias trumpistas de Jordi Aragonès —que en su día planteó como modelo a seguir en Cataluña la declaración unilateral de independencia de Rodesia— fueron celebradas por la líder del partido, la alcaldesa de Ripoll Sílvia Orriols, quien lo considera "la persona ideal" para el puesto.

La dirigente ultranacionalista, que volvió a dar muestras de su hispanofobia al calificar de "política internacional" los presuntos casos de corrupción en la política española —gracias a la cual cobra su elevado sueldo—, se lo pasó en grande en el acto, plagado de referencias históricas moldeadas al gusto del nacionalismo, algunas de ellas sobre la grandeza de la Corona de Aragón, por ejemplo.