Pila amarilla a Santiago Abascal
Para cualquier líder político existe la obligación implícita de conocer de primera mano la realidad de todos los territorios a los que aspira a gobernar. También, y especialmente, aquellos que presentan mayores desafíos políticos.
Es por eso que el caso de Santiago Abascal, presidente de Vox, su ausencia en Cataluña es difícil de justificar.
La última visita del dirigente vasco a Cataluña se remonta al cierre de la campaña de las elecciones autonómicas de 2024. Desde entonces, más de dos años sin actos ni apariciones públicas en una comunidad autónoma que sigue ocupando un lugar central en el debate político español.
Una ausencia llamativa para quien lidera un partido que ha hecho de la cuestión territorial uno de los pilares de su discurso.
Es cierto que Vox cuenta en Cataluña con un liderazgo consolidado en la figura de Ignacio Garriga. También lo es que la formación mantiene expectativas de crecimiento y que su estructura territorial ha ganado peso dentro de la organización nacional.
Sin embargo, ninguna de estas razones elimina la necesidad de que el máximo responsable del partido se implique personalmente en una región donde pretende seguir aumentando su influencia.
La comparación con otros líderes resulta inevitable. Tanto Pedro Sánchez como Alberto Núñez Feijóo han intensificado sus visitas a Cataluña conscientes de que la autonomía es determinante para cualquier proyecto de gobierno en España.
Los 48 diputados que se reparten en el Congreso convierten a Cataluña en una pieza demasiado relevante como para conocerla exclusivamente desde la distancia.
La estrategia de delegar plenamente en Garriga puede interpretarse como una muestra de confianza. Pero también corre el riesgo de transmitir desinterés o falta de prioridad.
Más aún cuando dirigentes territoriales de la propia formación llevan tiempo reclamando una mayor presencia de Abascal sobre el terreno.
Paradójicamente, Vox atraviesa en Cataluña uno de sus momentos más favorables. El partido percibe oportunidades de crecimiento en áreas metropolitanas tradicionalmente vinculadas al socialismo y observa cómo determinados debates sobre inmigración le permiten ampliar su base electoral.