Ada Colau, exalcaldesa de Barcelona
La alcaldesa de Barcelona, Ada Colau, aportó ayer de nuevo su parecer sobre la unidad de las izquierdas en Barcelona. Para ello, se flanqueó del exlíder de ERC en el Congreso, Joan Tardà, y del exdirigente de la CUP David Fernández.
Lo que soslayó la ex primera edil es que, durante sus dos mandatos al frente del Ayuntamiento de Barcelona, la ciudad experimentó una caída al vacío difícil de explicar. Se degradó la seguridad ciudadana, el civismo y la limpieza urbana, no amainaron los flujos turísticos y el acceso a la vivienda, la gran apuesta del partido de Colau para alcanzar la alcaldía, se tornó más difícil si cabe.
La exelecta no practicó políticas progresistas, sino sectarias. Buscó enemigos a los que enfrentarse, y les atizó con los recursos de todos. Incluida la prensa.
Colau dejó un funesto legado de su paso por el timón de mando de la capital catalana. Tiene todo el derecho a impartir las lecciones que quiera, solo faltaba, pero la ciudadanía la recordará por una práctica política que dista mucho de la izquierda convencional para adentrarse en los sinuosos vericuetos del populismo.