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Ya es sabido que cuando el mundo nos mira, el nacionalismo catalán no puede resistirse a acaparar la atención. La visita papal es una oportunidad más que no estaba dispuesto a desaprovechar.

His Holiness, like Gaudí, I am Catalan” —"Su Santidad, como Gaudí, soy catalana"—. Así ha querido Míriam Nogueras monopolizar la visita del Papa León XIV.

Pasaban varios minutos de las diez y media de la mañana. El Pontífice acababa de llegar al Congreso y recorría el besamanos con los portavoces parlamentarios cuando la líder de Junts per Catalunya en Madrid le ha cogido las manos y se ha tomado la licencia de pedirle que hablara en catalán en su visita a Barcelona, apelando para ello a Antoni Gaudí.

"Hablar en la lengua de la tierra que le recibe es un acto maravilloso de amor y respeto. Espero que disfrute de su visita a Cataluña, mi nación", ha dicho. Una petición formulada, además, en inglés, pese a que el Papa habla castellano con fluidez tras más de cuatro décadas instalado en Perú.

Ni el carácter institucional de la visita ni la proyección internacional del momento han impedido que el independentismo intentara convertir el encuentro en una reivindicación identitaria más.