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El fondo KKR, antes Superstruct, se ha erigido en el gran dominador de la música electrónica catalana. Lo ha logrado por medio del control de los tres festivales punteros de este ramo: Brunch Electronik, Sónar y elrow.

Eso sí, al vehículo de capital riesgo, que en la parte ejecutiva representa François Jozic, cofundador del Brunch, se le resiste una china en el zapato. El Primavera Sound se ha rebelado contra el dominio del mercado —tras una compra fallida, eso sí—, y planta cara a su competidor en disyóqueis, fechas y localizaciones.

Con el trasfondo de una guerra entre fondos de inversión por los macroeventos de uno, dos y tres días, KKR y Jozic han sido incapaces de doblegar un producto 100% Barcelona.

Lo que dice mucho de la incapacidad negociadora de su timón de mando. Si Brunch quiere crecer aún más de espaldas al Primavera, no lo logrará. En algún momento tendrá que buscar el contacto con su rival, que se ha mostrado muy correoso e indomable.

De lo contrario, seguirá la guerra entre festivales, cuando ambos podrían escalar su tamaño y representar Barcelona por el mundo juntos. Eso, de momento, ni pasa ni pasará. Al menos por ahora.