La cadena de restaurantes de comida americana Foster’s Hollywood se encuentra en una encrucijada.
A pesar de que las ventas mantienen el tipo en los últimos meses –principalmente, por el delivery–, los expertos advierten de que el aumento de la competencia en su sector les está dejando en tierra de nadie.
Los precios de Foster’s Hollywood le impiden competir con las grandes multinacionales del fast-food, pero tampoco ofrecen un producto suficientemente diferenciado que justifique pagar esa diferencia, ni tan especializado como otros operadores más pequeños.
Además, los analistas apuntan que la marca del grupo Alsea ha perdido el brillo que la caracterizó hace años y que la asociaba a la “auténtica cocina americana”, un ámbito que en la actualidad está más saturado que nunca.
El director de márketing de la compañía, Alexis Chauvin, tiene trabajo por delante: volver a ofrecer una experiencia reconocible para reconectar con un público cada vez más selectivo a la hora de elegir dónde ir a comer.
