Sílvia Orriols
Sílvia Orriols nunca ha escondido lo que es ni lo que piensa, pero su buena oratoria y el hartazgo generalizado de la sociedad con los políticos la han llevado a un lugar de privilegio en el panorama catalán, pues ha sabido llegar a una parte desencantada de la ciudadanía. De lado a lado del espectro ideológico.
Sin embargo, su última intervención en el pleno de Ripoll puede pasarle factura. No solo por lo dicho ese día, sino porque se le empiezan a ver las costuras, y ello puede costarle un buen puñado de votos. Porque no se puede aspirar a mucho si lo que pretendes es empeorar el peor nacionalismo que ha vivido Cataluña.
En el mencionado pleno, la batllessa no solo obvió a la población castellanohablante de Cataluña (es decir, más de la mitad) al afirmar que la "lengua propia" es el catalán, sino que sacó a relucir su xenofobia al menospreciar al nuevo concejal del PSC que se presentó en la sesión con una intervención en castellano.
De forma velada, le llamó poco menos que ignorante y bárbaro por hablar en español en el sagrado Ajuntament de Ripoll, y le invitó a aprender catalán en la escuela de adultos del municipio. Por cierto, el interpelado es uruguayo, cuestión que empeora la reacción de Orriols.