Este mes de mayo se han cumplido 15 años de las protestas de los indignados del 15-M, un movimiento popular crítico con los recortes del Gobierno y la Generalitat y que acabó sirviendo a algunos de sus activistas para dar el salto a la política.
Fue el caso de los dirigentes de Podemos —empezando por su líder, Pablo Iglesias—, partido al cual, con el tiempo, se acabaría sumando Albano Dante Fachin. El argentino, al igual que su pareja Marta Sibina, supo capitalizar la notoriedad que su modesta revista Cafèambllet adquirió entre la izquierda alternativa en Cataluña.
Sus artículos críticos con la corrupción de CiU —en especial, en el ámbito sanitario—, la banca, las empresas del Ibex y los medios de comunicación de masas les catapultaron a la primera línea política. A él, como diputado en el Parlament dentro de la coalición CSQEP, en la convulsa legislatura que terminó en la DUI de octubre de 2017; y a ella, como diputada en el Congreso desde 2016 a 2019.
Sus fugaces periplos parlamentarios, sin embargo, derivaron en una abierta defensa del independentismo que poco o nada tenía que ver con quienes les habían votado. Como ya se vio, por ejemplo, con la defensa de Dante del referéndum ilegal y unilateral de secesión del 1-O, y su enfrentamiento con el resto de su grupo en la Cámara catalana.
Tras perder sus escaños, ambos continuaron su activismo desde una nueva publicación digital: Octuvre. Un medio que mantiene puntos en común con el ya desaparecido Cafèambllet, aunque —a diferencia de este último— fuertemente marcado también por el nacionalismo radical. Y en ello siguen, ahora contando con las simpatías de algunos de quienes, en el pasado, les denostaban desde el espacio posconvergente, como la tertuliana Pilar Rahola.
