Publicada
Actualizada

Las lecciones públicas de cultura empresarial pierden toda su credibilidad cuando las reglas del juego limpio se rompen en privado.

La Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) ha multado con 100.000 euros a José Elías, dueño de Audax Renovables, por comunicar de manera ilícita información privilegiada sobre la OPA de Atrys Health sobre Aspy.

Un chivatazo en toda regla que permitió al exfutbolista Gerard Piqué —sancionado con 200.000 euros— dar un pelotazo en bolsa al comprar acciones con las cartas marcadas.

Para un empresario con tanta proyección pública, acostumbrado a sentar cátedra en los medios sobre el esfuerzo y a quejarse de los costes que asumen los empleadores, ejercer de filtrador de secretos para el beneficio de un amigo millonario supone un revés reputacional severo.

El mercado de valores exige transparencia, rigor e igualdad de oportunidades, no un club privado donde los soplos valen fortunas.

La sanción administrativa de la CNMV ya es firme —aunque todavía puede ser recurrida—, pero la condena ética por vulnerar la integridad del mercado pesa todavía más sobre su figura.