Kevin Lee, director general de Singapore Airlines en España y Portugal
El anuncio de Singapore Airlines de reestructurar su ruta desde España a Singapur incluyendo a Madrid como destino final, convirtiendo a Barcelona en una escala intermedia, supone un jarro de agua fría para las aspiraciones del aeropuerto de El Prat.
Durante años, la conexión directa con la ciudad-Estado asiática —a menudo con parada en Milán— sirvió a la capital catalana para mostrar su potencial internacional.
Sin embargo, la nueva decisión de la aerolínea muestra una realidad económica pragmática. Y es que Madrid es, desde hace años, un importante polo de negocios a escala global.
Con Barcelona convertida ahora en un punto intermedio, la aerolínea asiática descafeína la exclusividad de su conexión con España. Y Madrid recupera, en cambio, una ruta histórica que no disfrutaba desde 2004.
Con ello, Barcelona puede llegar a ser vista como una parada más en el camino de las rutas de largo radio hacia el Este.
Si la ciudad aspira a ser algo más que una base de bajo coste o un destino puramente turístico, necesita más y mejores infraestructuras, y una sólida estabilidad institucional que den aún más confianza a gigantes como Singapore Airlines.