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Más de la mitad de los recortes previstos de Nestlé en España se concentrarán en Cataluña, que asumirá 178 de los 301 despidos previstos en el ERE del país.

El ajuste afectará, sobre todo, a las oficinas centrales de Esplugues de Llobregat, además de a los centros de Girona y Reus, en un proceso que ha generado rechazo sindical y que vuelve a situar el foco en el peso industrial del territorio.

Este movimiento llega en un contexto en el que la compañía, bajo la dirección en Cataluña de Jordi Llach, justifica la medida por razones organizativas ligadas a la "automatización y la digitalización", dentro de una reestructuración más amplia a nivel global.

El grupo prevé destruir hasta 16.000 empleos en los próximos dos años, un ajuste cuyo alcance se va conociendo progresivamente en los distintos países. En Europa, España se ubica entre los mercados más afectados, junto con el Reino Unido.

El proceso coincide, sin embargo, con un buen momento para la multinacional, con resultados sólidos y una evolución muy favorable en el continente. De hecho, en las últimas cuentas anuales de la filial española, Nestlé registró una facturación récord de 2.894 millones de euros, un 4,8% más.

En este escenario, los sindicatos acusan a la empresa de buscar un aumento de beneficios y del reparto de dividendos, algo que califican de “ofensivo”.