Álex Ramos, presidente de Societat Civil Catalana
La persistencia de Societat Civil Catalana ha sido decisiva para juzgar un caso de acoso y boicot por parte del independentismo a un acto cultural sobre la figura de Miguel de Cervantes en la Universidad de Barcelona (UB).
Los hechos ocurrieron en junio de 2018, cuando alrededor de un centenar de radicales impidieron la celebración del evento, organizado por la entidad constitucionalista. Según explicó ayer su presidente, Álex Ramos, en el inicio del juicio, la conferencia se tuvo que cancelar una vez ya empezada al no garantizar el rector de la época, Joan Elies, la seguridad del mismo. Y al salir, añadió, algunos de los 250 asistentes sufrieron "golpes y empujones".
Casi ocho años después, ayer mismo, Ramos y SCC volvieron a ser increpados a las puertas de la Ciudad de la Justicia de Barcelona. Esta vez, por parte de decenas de simpatizantes de los acusados —18 en total—, con soflamas del tipo "vosotros, fascistas, sois los terroristas" o "fuera fascistas de nuestros barrios". Una actitud que, de nuevo, deja en mal lugar a los manifestantes secesionistas, retratando su intolerancia, su manipulación y su grado de desconexión con la realidad.
Societat Civil acusa de coacciones y obstaculización del derecho de reunión y de libertad de expresión a los presuntos implicados por lo ocurrido en 2018. Su propósito no es otro que evitar la "impunidad" de su "boicot violento". La justicia dictaminará en el futuro si todo ello es merecedor de una condena de dos años y medio de cárcel, como pide la fiscalía, o no. El tiempo dirá.