La exitosa venta del TSB al Banco Santander tiene muchos nombres, pero uno resalta sobre el resto. Es el de Marc Armengol, el ejecutivo que logró dar un vuelco radical a la operativa de la filial británica, lastrada por graves problemas informáticos y una baja rentabilidad crónica.
Un decenio después de que el Sabadell cerrara la adquisición, se desprende del TSB con una operación que no solo limpia definitivamente el balance de la entidad vallesana, sino que genera unas plusvalías de 300 millones.
Con este movimiento, Armengol dota al Sabadell de un "arsenal" financiero clave para defender su independencia. La venta permite al banco elevar su capital CET1 por encima del 14% y, lo más importante para el mercado, garantiza un dividendo extraordinario de 50 céntimos por acción que blinda la lealtad de sus accionistas en un momento crítico.
Armengol, ingeniero industrial por la UPC y MBA por el IESE, es un ejecutivo de la casa que ha escalado posiciones gracias a un perfil que combina la solvencia técnica con una gran visión estratégica.
Antes de su ascenso a la primera línea, lideró áreas críticas como Operaciones y Tecnología. En esa etapa, fue el principal responsable de modernizar la estructura digital de la entidad, un paso clave para mejorar la eficiencia del banco.
Su gran reválida profesional llegó con el reto de TSB en el Reino Unido, que logró transformar en una unidad eficiente y generadora de beneficios, lo que ha permitido cerrar su venta con éxito. Este logro le ha servido de plataforma definitiva para ser nombrado consejero delegado en sustitución de César González-Bueno.
