La celebración del 150 aniversario de Damm reunió este domingo a unas 1.500 personas en una doble sesión en el Liceu y el Mercado de La Boquería de Barcelona, en la cual se dieron cita las fuerzas vivas de la sociedad, la cultura y la economía de la ciudad.
La emblemática compañía cervecera catalana ha demostrado que su legado va más allá de su faceta industrial. Fundada en 1876, ha sabido evolucionar sin perder de vista sus raíces ni su compromiso con el territorio.
La fiesta de su siglo y medio de vida estuvo, además, a la altura de las expectativas, con actuaciones musicales en el Liceu y diálogos mediante inteligencia artificial con figuras como Ferran Adrià o Andrés Iniesta.
A ello se sumó la apertura inédita de la Boquería para una cena nocturna de estas dimensiones. Un gesto que muestra el ADN 100% barcelonés de la cervecera.
En un mundo tan globalizado, el hecho de que una multinacional con presencia en los cinco continentes decida soplar sus velas en el corazón de su ciudad de origen refuerza el valor de su autenticidad y arraigo.
Bajo el liderazgo de figuras como Demetrio Carceller, y con el respaldo de las instituciones, la compañía no sólo celebra una cifra histórica sino, también, una forma de entender la empresa basada en el apoyo constante a la cultura y el deporte del territorio.
