El caso del bebé presuntamente maltratado por sus padres en Barcelona ha causado una tormenta interna en el seno de uno de los hospitales donde el menor fue atendido: el de Sant Pau.
La investigación del caso ha puesto sobre la mesa la tardanza a la hora de denunciar los hechos sospechosos de delito, si bien es cierto que Sant Pau fue el último de los tres centros sanitarios donde se atendió al pequeño, y el primero en denunciar sus lesiones.
En efecto, fue este hospital el único que activó los mecanismos para alertar a los Mossos d’Esquadra, hecho que derivó en la apertura de un expediente por parte de la conselleria de Salud de la Generalitat.
Todo ello, sin embargo, no ha sido suficiente, y ha dejado en evidencia las deficiencias de los protocolos del sistema sanitario catalán. El Ejecutivo autonómico sopesa ahora posibles sanciones, e indaga sobre si se reaccionó con la rapidez necesaria o si se produjeron fisuras en la comunicación interna.
