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Un presidente para Rosalía

Se está celebrando el cincuentenario del diario Avui, uno de los pozos sin fondo más notables del catalanismo subvencionado, y hace unas noches se celebró una fiesta de campanillas, creo que en el Palau de la Música. Asistió todo lo mejor de la casa de la catalanidad, pero los guardianes de las esencias detectaron una ausencia que se les antojó intolerable, la del muy honorable (aunque nunca tanto como su adorado Jordi Pujol) presidente de la Generalitat, el señor Salvador Illa, de La Roca del Vallès.

Como era de prever, llevan poniéndolo de vuelta y media desde entonces, pese a que el hombre envió todo tipo de felicitaciones y alabanzas. Y es que la excusa que les dio para ausentarse de la sesión de autobombo del Avui no les pareció de recibo: Illa acudió esa noche a un concierto de Rosalía.

Por mi parte, no puedo menos que aplaudir la decisión de Illa, y me gustaría que tomara muchas más de ese tipo en lo que le quede de mandato.

Total, con los lazis nunca hay manera de quedar bien. Hagas lo que hagas, siempre te quedas corto. Así pues, resulta muy comprensible que, entre tragarse el previsible tostón del Avui o ir a menear (moderadamente) la huesa con la flamencona de Sant Esteve Ses Rovires, nuestro líder optara por lo segundo. Y, además, siempre pensando en Cataluña, como es su obligación, es indudable que Rosalía, a diferencia del Avui, no nos cuesta ni un euro.

La prensa lazi es insaciable. Cualquier subvención se le antoja escasa. Si cumplen cincuenta años de vida, aunque sea a trancas y barrancas y recurriendo al apoyo institucional, hay que sumarse a sus fastos como si les debieras la vida. Y luego se muestra rencorosa si te ausentas de sus jolgorios, poniendo a sus más feroces columnistas a dejarte hecho un trapo por haber preferido ir a un concierto de la artista catalana más internacional del momento. Vaya pandilla de desagradecidos.

Ya sabemos que Illa no es precisamente la alegría de la huerta. Y que, no contento con eso, le da al running madrugador y es de natural missaire. Pero, para una vez que le da por ponerse la catalanidad por montera, ¿qué menos que aplaudirle con la entrega que yo estoy desplegando en este artículo? Y para hacer frente a los ladridos de la prensa patriótica subvencionada, nada mejor que una frase tajante: “Come y calla”.

Sé que el prudente Illa nunca la pronunciará, pero por intentarlo, que no quede.