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Álvaro Fernández Heredia, director de Renfe-Operaciones, ha manejado la gestión comercial y operativa en el corredor Madrid-Barcelona de la peor manera. La decisión de retirar los servicios de AVLO ha provocado que el precio de los billetes de AVE se dispare un 35% en apenas tres meses, situando el coste medio cerca de los 100 euros y expulsando a miles de usuarios de la alta velocidad, ya dañada por la crisis de las vías.

Bajo su supervisión, Renfe no solo ha encarecido el transporte para los ciudadanos, sino que ha perdido una cuota de mercado alarmante, pasando del 62% al 56%. La estrategia de sustituir plazas de bajo coste por servicios AVE mucho más caros —argumentando averías en los trenes— ha resultado ser un tiro por la culata que ha beneficiado directamente a la competencia francesa de Ouigo.

El balance para la compañía pública es desolador: el corredor estrella de España es el único que pierde viajeros mientras el resto crece. Fernández queda señalado por una gestión que prioriza la recaudación a corto plazo sobre el servicio público, penalizando el bolsillo del pasajero y deteriorando la competitividad de Renfe en plena liberalización ferroviaria.