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El prestigioso cocinero Martín Berasategui ha apostado por Cataluña para orientar la estela de su legado. Gracias a su implicación en el Barcelona Culinary Hub, su experiencia se convertirá en una herramienta valiosa, útil y duradera para miles de estudiantes del arte culinario, y para el futuro de la gastronomía local e internacional.

En colaboración con Grupo Planeta y la Universitat de Barcelona, el chef vasco aterriza con una idea clara: profesionalizar aún más la formación gastronómica sin perder el alma del oficio. Con su rol dentro del Comité de Excelencia Académico-Culinaria del centro educativo, se responsabiliza personalmente de definir estándares y garantizar que lo que se enseña tenga sentido en una cocina real, exigente y en constante evolución.

En el acto de presentación del proyecto, insistió en diluir el protagonismo, frente al relato habitual del chef-estrella: “Martín Berasategui no soy yo, somos nosotros”. En esa frase se condensa una forma de entender la cocina donde el conocimiento se comparte y el talento se multiplica.

Además, asume que el programa no debe limitarse a formar cocineros técnicamente solventes, sino que en el contexto global actual, hay que aspirar a preparar profesionales capaces de afrontar los desafíos como la sostenibilidad, el impacto social o la eficiencia económica

Berasategui habla de “dejar huella” y de marcar “un antes y un después”, al abrir su trayectoria para enseñarlo todo y poner su legado al servicio de otros. Su cocina trasciende ya del plano individual y Cataluña no solo gana un nombre ilustre, también una manera de entender la excelencia como algo compartido, exigente y generoso.