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El undécimo aniversario de la tragedia de Germanwings no es sólo una fecha en el calendario: es una herida abierta que requiere, por encima de todo, colaboración y empatía con las víctimas del accidente de aviación ocurrido en Los Alpes franceses el 24 de marzo de 2015.

El homenaje en memoria de los 150 fallecidos —la mayoría de ellos, alemanes y españoles—, celebrado ayer en la terminal 2 del Aeropuerto de Barcelona-El Prat, contó con la asistencia de familiares y de las principales autoridades de Cataluña. Empezando por los presidentes de la Generalitat y del Parlament —Salvador Illa y Josep Rull, respectivamente—, y el delegado del Gobierno, Carlos Prieto.

Ese respaldo institucional contrastó, sin embargo, con la ausencia de representantes de Lufthansa, la compañía aérea matriz en su día de Germanwings. Algo que, lógicamente, causó malestar y críticas entre los afectados.

"Su decisión es percibida como un alejamiento de la responsabilidad moral hacia las víctimas", reconoció, con razón y pesar, la presidenta de la asociación de víctimas, Lourdes Bonet.