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El Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha puesto en evidencia el incumplimiento de la ley por parte de una de las más altas instituciones de la región, el Parlament catalán, por incumplir la normativa de banderas al marginar la española en su exterior.

La justicia ha ordenado a la Cámara Catalana que acate la ley y la Constitución Española, y restituya la enseña nacional en el exterior de su edificio, en el parque de la Ciutadella de Barcelona, donde suele ondear únicamente la catalana.

La denuncia de Impulso Ciudadano, que había expuesto cómo el Parlament se limitaba a poner la bandera española junto a la senyera los días que hay Pleno, y luego la retiraban, ha surtido efecto.

El TSJC ha evidenciado una situación que, no por repetida, deja de ser inadmisible e inquietante por parte de algunas de las más altas autoridades locales: su ausencia de neutralidad institucional y de respeto a la pluralidad de la ciudadanía. En este caso, en lo referente a los símbolos, pues lo ocurrido en el Parlament también se da en cientos de ayuntamientos del resto de Cataluña. Sobre todo, en aquellos gobernados por partidos secesionistas.

Una circunstancia que también se produce en el Parlament, pues su presidente es el posconvergente Josep Rull (Junts), indultado y amnistiado tras haber sido condenado por el procés. Y aupado al cargo gracias a los pactos de Junts con los socialistas, a pesar de que las formaciones independentistas ya no tienen la mayoría de escaños que les daba la ley electoral.