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Las crisis y debates internos son moneda de uso común en el ámbito empresarial, en compañías de todos los tamaños y sectores y, también, en asociaciones gremiales y patronales. No han sido pocos los casos en los que la resolución de estas situaciones ha derivado en un paso adelante o un gran salto, producto de la contraposición de ideas, la asunción de problemas y la puesta en común de medidas para solventarlos.

Incluso son muchos los que ven las crisis en forma de oportunidad, que están dispuestos a aprovechar. Pero el escenario es radicalmente distinto cuando las crisis se prolongan demasiado en el tiempo, se cronifican y provocan bloqueos que son vistos como callejones sin salida.

Un escenario que empieza a amenazar el futuro de Conpymes ante la actitud de su presidente, José María Torres. A punto de finalizar su primer mandato de forma satisfactoria, como prueba la mayoría de apoyos que cosechó para su candidatura a la reelección, su decisión de empezar a actuar por libre ha dinamitado la actividad de la patronal y también ha frenado en seco sus aspiraciones a hacerse con un hueco en el diálogo social, para llevar hasta allí los intereses de las pymes

Los errores son consustanciales a la condición humana. Pero atrincherarse sobre ellos sólo conduce a cometer otros. Y ante situaciones como esta, la peor decisión es negarse a dialogar y a afrontar la situación. Las huidas hacia adelante conducen con demasiada frecuencia al abismo.