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La presidenta del Colegio de Médicos de Barcelona (COMB), Elvira Bisbe, asumió el cargo en 2025 con moderadas expectativas. Se trataba de la primera mujer al frente de la todopoderosa institución, con experiencia en el sector sanitario y empuje.

Por todo esto, se esperaba que diera un renovado empellón al ente. 

Pero un año después, Bisbe ha defraudado. Ha mantenido un perfil muy bajo, que la aleja de su predecesor, y se ha mantenido alejada de las reivindicaciones del colectivo de las batas blancas. No tiene opinión sobre ello. 

En algún acto, se ha escuchado a la máxima directiva hacer proselitismo de la labor de su junta en lugar de arropar a los ponentes. 

A diferencia de Padrós, Bisbe no ha sido otra conselleria en la sombra más del Govern, sino que ha desaparecido del debate público. 

El organismo colegial ha dejado que otro colegio rival, en este caso el de Enfermería, asumiera más cuotas de influencia y participación. 

Un pobre balance que el equipo de la presidenta tiene tiempo de enmendar.