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El rey de 'Nueva Yol'

Nos dejó hace unos días el gran Willie Colón (Nueva York, 1950 – 2026), el compositor, trombonista, arreglista y cantante ocasional que vertebró prácticamente en solitario la mejor salsa puertorriqueña salida de la Gran Manzana.

Colón contribuyó poderosamente al éxito del sello discográfico Fania Records, fundado por un ex poli italiano, Jerry Masucci, del que se decía que conoció a algunos de sus patrocinados cuando los detuvo por alguna inconveniencia legal. De hecho, todos ellos eran más honrados que el agente Masucci, que pasó a la historia por llevar las cuentas de la empresa de una manera tan satisfactoria para él como decepcionante para sus representados.

Willie Colón grabó un montón de discos, tanto en solitario como acompañado. Sus mejores obras las alumbró junto a dos cantantes privilegiados, el boricua Héctor Lavoe (echado a perder por la mala vida en 1993) y el panameño Rubén Blades (que era y es un excelente compositor al que descubrimos en España por su canción Pedro Navaja, popularizada aquí por la Orquesta Platería). El álbum Siembra, de Blades y Colón, fue el más vendido en toda la historia de Fania.

Como muchos chavales crecidos con la música pop anglosajona, tardé lo mío en disfrutar de la salsa, y fue gracias a Willie Colón y Héctor Lavoe.

Los poderosos arreglos de Colón, comparables al famoso Muro de Sonido de Phil Spector, proporcionaron un gran empaque a todo lo que tocaba, destacando especialmente en el álbum Comedia, de Lavoe, cuyo principal hit, El cantante, estaba escrito por Blades. La colaboración de Willie con Héctor funcionó hasta que dejó de hacerlo: el elevado consumo de drogas del cantante lo acabó convirtiendo en un socio de poco fiar, lo que llevó al final de tan fecunda asociación (Colón cambió a Lavoe por Blades, y Lavoe se fue abandonando a sus vicios hasta morir poco después de un intento de suicidio que lo dejó hecho una piltrafa).

Al principio de su carrera, a Colón le gustaba disfrazarse de gánster para las portadas de sus discos, pero en realidad era un buen tipo que colaboró económicamente en abundantes causas en beneficio de la comunidad latina de Nueva York. Ir de gánster era su manera de responder irónicamente al blanco, anglosajón, protestante (WASP) que miraba por encima del hombro a los hispanos y los consideraba, en el peor de los casos, una pandilla de delincuentes.

Disco esencial del Colón seudo gánster es Lo mato si no compra este elepé, en cuya portada se le ve clavando la pistola en la sien de un pobre infeliz al que tiene inmovilizado.

La época dorada de Fania pasó a la historia. Murieron Celia Cruz y Héctor Lavoe, y ahora se nos ha ido el padre de todo aquel sonido sensacional que, durante los años 70 y 80, fabricó, desde la marginalidad, una de las mejores músicas de la ciudad de Nueva York. También conocida como Nueva Yol.