Oriol Junqueras ha optado por jugar al bloqueo y congelar la negociación de los presupuestos de la Generalitat de Cataluña, algo que tensa innecesariamente la cuerda con el Govern de Salvador Illa.
Elevar a casus belli el traspaso de la recaudación del IRPF a la Agencia Tributaria de Cataluña supone ignorar la urgencia social y económica del país.
La Generalitat sigue atrapada en unas cuentas prorrogadas desde 2023. Mantener este limbo presupuestario es una irresponsabilidad política que erosiona servicios públicos, inversiones pendientes y la credibilidad de la política al servicio de la ciudadanía.
Junqueras propone suplementos de crédito como coartada técnica, vendiéndolos como lo equivalente a unos presupuestos completos, cuando son un parche con el que seguir sometiendo la legislatura a sus intereses.
Una demostración de fuerza que deja como rehenes a sindicatos, patronales y entidades sociales, que reclaman estabilidad y planificación.
No sólo eso, sino que amenaza con cerrar la ventana de oportunidad más clara de la legislatura para aprobar unos presupuestos.
