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La crisis de la alta velocidad tras el trágico accidente de Adamuz disparó el precio de los vuelos entre Madrid y Barcelona, e Iberia reaccionó a principios de este mes ofreciendo el trayecto del puente aéreo a un máximo de 99 euros en clase turista.

Esa medida temporal termina este domingo, apenas tres días después de la fecha prevista. Sin embargo, al constatar que sigue habiendo graves afectaciones en la principal línea ferroviaria del país, lo razonable habría sido alargar la medida hasta que la situación se normalice.

Lo cierto es que los trenes de Renfe, Ouigo e Iryo siguen sufriendo retrasos relevantes a causa de las limitaciones de velocidad en algunos tramos, y se ha recortado el número de convoyes en circulación.

La compañía presidida por Marco Sansavini reaccionó de forma correcta en un primer momento, pero lo ha estropeado con este paso atrás. Debería replanteárselo.