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Los bólidos de la Fórmula 1 seguirán corriendo en Cataluña. Los esfuerzos de la conselleria de Empresa y Trabajo que lidera Miquel Sàmper y de Circuits de Catalunya acometidos desde hace más de un año han servido para que Montmeló retenga la competición automovilística estrella.

Las partes confirmaron ayer la renovación del contrato, después de que la marcha de Liberty Media llegara a ser una posibilidad real coincidiendo con la irrupción de Madrid, que entró al choque directo con Barcelona, tratando de fabricar una crisis de credibilidad en las instituciones catalanas.

Tras la carrera del 12 al 14 de junio, que estrenará la denominación Gran Premio de F1 de Barcelona-Catalunya, el campeonato dejará de ser un evento anual en Cataluña, pero dará continuidad a la importante tradición del motor en el territorio.

El vínculo es permanente desde 1991, logrando un impacto económico de hasta 205 millones de euros anuales y una auténtica simbiosis con la capital catalana, como han demostrado las últimas ediciones.