Santiago Lafuente
El corte de suministro de Aqualia en Anglès (Girona) mantiene a casi 6.000 vecinos sin agua desde hace tres días, obligando a bares, restaurantes, peluquerías y alojamientos a cerrar o a sobrevivir a base de garrafas y apaños de emergencia.
La vida cotidiana se ha visto alterada hasta el extremo de subir diez céntimos el café por el sobrecoste del agua embotellada y de tener que desplazarse en coche a otros municipios solo para poder ducharse, según ha explicado este medio.
La falta de condiciones de higiene deja inutilizables las fuentes públicas, y obliga a los usuarios de la red a acudir a la cisterna municipal. Una estampa que daña gravemente la confianza en quienes gestionan un servicio tan esencial.
En este contexto, Aqualia y su máximo responsable, Santiago Lafuente, no pueden parapetarse tras la fatalidad del derrumbe que ha generado el problema y mirar hacia otro lado mientras los vecinos se organizan como pueden para garantizarse un derecho básico.