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Segundo desaire nacionalista al Papa León XIV. La exconcejal de Unió Democràtica (UDC) en el Ayuntamiento de Barcelona, Sònia Recasens, protagonizó ayer otra salida de tono con el Sumo Pontífice, similar a la que había protagonizado la diputada de Junts Míriam Nogueras, días antes.

Como Nogueras, Recasens se atrevió a agarrar del brazo a Su Santidad. Si bien Nogueras lo hizo para retener la atención del jefe de estado y pedirle que hablara catalán en su visita a la autonomía, el motivo de Recasens era más mundano.

La exconcejal, ahora en la consultora Atrevia, asió del brazo a Robert Prevost para poderse sacar un selfi con él en la zona vip. El Papa, paciente, cumplió y posó con ella y sus acompañantes para la foto.

Área acotada en la que se encontraban otras grandes reservas del nacionalismo catalán como la polemista Pilar Rahola o la dibujante Pilarín Bayés.